Hace poco fui al Corte Inglés por un tema de la impresora, con pelea incluida, pero eso os lo cuento en otro post. Aparte de por conseguir impresora nueva, mi visita al centro comercial fue bastante fructífera. Pude darme cuenta de que hay que echarle más cara que espalda al asunto para que te devuelvan el dinero, y aprendí que las amas de casa tipo maris cotillas con hijas pre-adolescentes adictas al messenger son expertas en echarle cara a las cosas.
Resulta que antes que yo iba una de estas mujeres con su hija pre-adolescente en plena edad del pavo y un portátil Acer con dos años de antigüedad que parecía que su único usuario hubiera sido Homer Simpson: Al teclado le faltaban cinco teclas, estaba lleno LLENO de mierda (más de la que puede acumular en su teclado Stallman programando emacs2), estaba despintado, rajado, con las pegatinas amarillentas y despegadas, le habían tirado líquidos encima, la bandeja del CD estaba rota, y la batería había desaparecido. En resumen, un show, un portátil para tirarlo y no verlo más.
Pero eso es lo que haríamos nosotros, gente normal y corriente, no lo que haría una super madre modelo chuck norris (qué original). Esta señora es capaz de luchar con uñas y dientes para que la garantía-seguro le cubra los “desperfectos” que el portátil presentaba, aún cuando el dependiente se afanaba en buscar formas políticamente correctas para decirle que se iba a comer los mocos y que el portátil estaba así por su culpa, que eso la garantía no lo cubría.
Era impresionante la caradura de la mujer, y de la hija también, que cada vez que el dependiente se giraba, se reía socarronamente, sabiendo que el portátil estaba tuno porque lo habían tratado fatal. Al final el dependiente les quitó la mayoría de las esperanzas, diciéndole que tardaría más de dos meses, eso si no se lo devolvían diciendo que la garantía no cubría los arreglos. Está bien que la gente quiera aprovechar las cosas, pero hay que tener cara para pretender que te den un portátil nuevo tras dos años y un uso horrible.
En Julio decidí comprarme una EOS 400D, por un lado porque llevaba bastante tiempo con mi compacta Canon intentando aprender a fotografiar en serio, y por otro lado por una serie de vídeos de promoción de la cámara que, sinceramente, hicieron bien su trabajo.
Podéis ver la serie de 6 vídeos en este enlace. Están protagonizados por el joven fotógrafo Kieran Dodds, que nos presenta 6 situaciones en las que “You don’t have to be a professional to take really good images”. La juvenil inocencia del fotógrafo unida a la humanidad que desprende el vídeo y lo fácil que hacen que parezca hacer fotos realmente son capaces de mover a cualquier a agenciarse una de estas réflex digitales.
Desde el primer momento los vídeos me parecieron cautivadores y realmente me impulsaron a comprarme la cámara, algo de lo que no me arrepiento en absoluto. A pesar de todo, tras seis meses de rodaje, de aprender qué es un gran angular, de jugar con las aperturas y los tiempos de exposición, me doy cuenta de que realmente estos vídeos son un poco… timo.
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Pecador, si aún no has jugado al clásico Tactical Espionage Action: Metal Gear Solid, hazlo ya o arderás en el infierno.
Cualquier persona que haya jugado a este juego sabe que su doblaje (no sólo traducción) es prácticamente el mejor de toda la historia de los videojuegos, que sin él, el juego no habría sido el mismo. Por ello, y tras las dos ediciones lanzadas sin doblar (MGS2 y MGS3: Snake Eater), la MGS4 Platform está recogiendo firmas para que la nueva entrega de la saga, MGS4: Guns of the Patriots sea completamente doblada tanto al castellano como al italiano, francés y alemán, aparte de los idiomas de siempre: inglés y japonés.
Supongo que si has jugado a MGS1 no hará falta que te de más razones para que firmes la petición, así que ya sabes, difunde el mensaje: ¡Por un MGS4 doblado!
Cuando hacéis un trabajo de cualquier tipo, por ejemplo algo para entregar, y os preguntan cómo lo habéis hecho, ¿les respondéis algo así como “lo he hecho con bolígrafo“? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué la gente se afana en mostrar los Mac con los que trabajan como si fueran joyas, dejando en segundo lugar lo que producen con él? Yo es que no me lo explico.
El fanatismo hacia los productos Apple se está haciendo cada vez más absurdo, en serio. Es cierto que los productos Apple son famosos y caros y toda lo que queráis, pero tampoco es para que la gente llene sus cuentas de Flickr con fotos de cómo desempaquetan sus mac y demás. Cuando yo me compro un boli, tal vez sea con ese boli con el que pueda llegar a escribir un best-seller, o con el que escriba un algoritmo que mejore el quicksort, pero no lo alabo ni le hago un reportaje fotográfico.
No voy en contra de los productos de Apple, ojo. Voy en contra del fanatismo consumista, sobre todo cuando se ponen en plan “I own you all”. Señores, lo importante no son las herramientas, sino lo que se produce, lo que se crea. Eso es lo que hay que mostrarle al mundo, no lo guay que se es por tener un iPhone nuevo.
Lo siento tíos, no las tenéis más grandes porque tengáis manzanas.
P.D. Si pulsáis aquí podréis ver un set de flickr relacionado con el post.
Parece que los cutreguardias que defienden los lugares públicos relacionan el tener una cámara réflex con ser profesional. Estaba leyendo este artículo en el que el autor, fotógrafo aficionado, tiene que soportar cómo un guardia se pasa de listo con él y lo califica directamente de fotógrafo profesional por llevar una cámara réflex (una EOS 1D MKIII), instándole a cesar de hacer fotos bajo la amenaza de que la Guardia Civil va a venir a quitarle el carrete y me vino a la mente lo que pasó hace un par de semanas.
Ocurrió esperando a las puertas del Hospital Universitario Puerta del Mar, en Cádiz. En la zona de entrada general las puertas no dan directamente a la calle, sino a una pequeña carretera que cruza el hospital de un lado a otro y que usan ambulancias y taxis para dejar a los pacientes a la entrada del hospital. Se podría decir que ya es “parte de la calle”, pero a mi me parece que sigue siendo parte del recinto hospitalario. El caso es que los fumadores utilizan las inmediaciones de las salidas generales para practicar su asqueroso vicio. Cualquiera que salga por la puerta del hospital recibe un bofetón de aire contaminado por el humo de los cigarrillos. Sinceramente me parece una incongruencia que la gente se ponga a drogarse justo en la puerta de un Hospital, aparte de que es malo para ellos, también lo es para los pacientes que entran y salen del edificio.
Lo peor de todo es que hay multitud de carteles que prohiben fumar, pero los drogadictos se excusan en que no están dentro del edificio. Vi uno de esos carteles y justo debajo de él, un montón de colillas tiradas. Me pareció que podría quedar bien en una foto, el contraste entre la prohibición y el hacer lo que le sale a uno de los huevos lo que a uno le venga en gana.
Peeero en ese momento llegaron las fuerzas de seguridad, diciéndome que no podía hacer fotos. Acompañó la cantinela con la pregunta “¿De qué diario eres?”, supongo que sería por verme con la cámara más gorda de lo habitual. Le respondí que era un particular, y que no veía ninguna clase de prohibición de hacer fotos, a lo que me respondió que hacía falta un permiso. Entonces me enfadé un poco y le dije que lo que debería estar prohibido es que la gente fumara, que no era normal lo que ocurría allí, pero se excusó diciendo lo de siempre, “Claro, pero como dicen que están fuera pues…”. La verdad es que me cabreó bastante que no me dejara hacer fotos y, sin embargo, dejara que toda aquella gente siguiera fumando a sus anchas, viendo lo dañino que puede resultar para la gente que acaba de salir de alguna enfermedad grave, cuanto más si ésta es respiratoria o de extrema gravedad.
Voy a intentar conseguir algún permiso para hacer fotos en el Hospital e intentar hacer un pequeño reportaje sobre la gente que se droga a las puertas de los hospitales. Con suerte lo podría enviar a algún periódico y concienciar a la gente un poco.